miércoles, 4 de marzo de 2009

LA MALNUTRICION POR DEFICIENCIA DE MICRONUTRIENTES

Causas y consecuencias
Los micronutrientes son substancias químicas requeridas en pequeñas cantidades en la alimentación de las personas (de ahí el nombre de micronutrientes). Algunos oligoelementos y minerales como el yodo, hierro, calcio, zinc y las vitaminas en general constituyen los principales micronutrientes de la dieta.
Estudios recientes atribuyen a la deficiencia de estos micronutrientes una parte importante de la morbilidad, la mortalidad y las incapacidades físicas y mentales de las personas en general y los niños en particular. Un aporte adecuado de estos elementos en la alimentación permite salvar la vida de miles de madres y niños, estimular el desarrollo mental, proteger contra las enfermedades infecciosas, mejorar la capacidad física y calidad de vida en los adultos.

Las deficiencias de micronutrientes entre la población mundial, especialmenta de yodo, hierro y vitamina A, son mayores a las aparentemente cuantificadas, las formas subclínicas son las más frecuentes y afectan funciones críticas relacionadas al desarrollo y la productividad de las personas.(1)
La deficiencia de yodo es quizás la que se conoce desde más antiguo, tanto por sus efectos (el bocio y cretinismo endémico) como en su tratamiento. El yodo es requerido por la glándula tiroides para elaborar las hormonas tiroideas, su deficiencia en la alimentación produce en una primera etapa un agrandamiento de la glándula conocido como bocio endémico, cuando este agrandamiento no es suficiente para compensar la función tiroidea se produce la deficiencia de hormonas tiroideas conocida como hipotiroidismo. Algunas veces este estado se inica aún antes del nacimiento y perdura durante toda la vida como cretinismo endémico.


La deficiencia de yodo es la principal causa de retardo mental prevenible.

El yodo es esencial para el crecimiento del feto y del niño y para una actividad física y mental normal en los adultos. Las alteraciones que la falta de yodo produce sobre el sistema nervioso van desde la redución de la capacidad mental, el letargo, hasta formas severas de retardo mental y alteraciones neurológicas, conocidas comúnmente como cretinismo.
La deficiencia de yodo en sus múltiples manifestaciones (bocio, hipotiroidismo, cretinismo, transtornos de la reproducción, mortalidad infantil entre otros), se conoce como "Desordenes por Deficiencia de Yodo" o DDI.
El yodo se encuentra en cantidades relativamente constantes en el agua de mar, pero su distribición en la corteza terrestre es muy desigual, las mayores deficiencias de yodo se producen en áreas montañosas jóvenes como los Alpes, los Andes, Himalayas, donde el yodo del suelo ha sido lavado por las lluvias y la glaciación, sin embargo, no está circunscrita la deficiencia solo a estas zonas, si no que se encuentra también en grandes zonas de las planicies e incluso cerca del mar. Otra causa de la falta de este mineral en los suelos es la deforestación.
Un otro micronutriente frecuentemente deficitario en la alimentación es la vitamina A (Retinol), substancia liposolubre que se almacena principalmente en el hígado, desde donde es liberada para su ulterior utilización por las células de todo el organismo. El retinol, la forma activa de la vitamina A, se obtiene de alimentos de origen animal como ser: leche, huevo e hígado. Los carotenoides, precursores de la vitamina A, se obtienen de los vegetales verdes y amarillo intenso (no de los cítricos), se absorven mejor cuando la dieta contiene cantidad suficiente de grasa.
La vitamina A es un micronutriente indispensable para mantener la normalidad de varias funciones fisiológicas, es necesaria para la función visual, el crecimiento y diferenciación del tejido epitelial, es requerida para el crecimiento de los huesos, también para la reproducción y el desarrollo embrionario; interviene en el buen mantenimiento y las funciones del sistema inmunológico y es esencial para asegurar la integridad de los epitelios respiratorios y digestivos que protegen al niño de infecciones agudas.
En el humano, y en particular en el niño, la deficiencia de vitamina A afecta principalmente los ojos, tanto en su parte externa, por las alteraciones del epitelio de la cornea y conjuntiva (xeroftalmia), como en su parte interna, por la disminución de la sensibilidad a la luz (ceguera nocturna). En la deficiencia intensa de vitamina A, la ceguera puede resultar de ulceraciones de la cornea, queratomalacia y opacidad corneal.
En el estado de deficiencia "marginal o subclínica" de vitamina A, la persona no presenta señales clínicas de carencia, pero sus reservas orgánicas totales son insuficientes. Este estado se asocia con el aumento de riesgo de morbi-morbalidad por infecciones, especialmente respiratorias.
La presencia de reservas circulantes suficientes de vitamina "A" protege contra el riesgo de muerte relacionado con las enfermedades comunes de la infancia como el sarampión, las diarreas y las infecciones respiratorias agudas. Las necesidades basales diarias de vitamina A han sido calculadas por grupo etéreo, al igual que el nivel de seguridad de ingesta, que cuando se mantiene compensado en el tiempo, permite conservar la salud y las reservas apropiadas en casi todas las personas sanas.
Las deficiencias de vitamina A se presentan en personas sometidas a regimes alimentarios pobres y poco variados, especialmente deficitarios en grasas. Estas dietas son frecuentes entre los grupos más empobrecidos de la población.
El hierro es otro mineral importante en la alimentación, la expresión más conocida de su deficiencia es la anemias ferropenica y es también la causa más conocida de anemia, siendo el desorden nutricional más extendido en el mundo.
El hierro de la dieta está compuesto de dos grupos diferentes: Hierro Hem y Hierro No Hem. El hierro Hem es de origen animal y es aproximadamente el 10% de todo el hierro consumido con una dieta balaceada, tiene una elevada disponibilidad y se absorbe entre un 20 a un 30 %. Su absorción es independiante a la combinación de alimentos.
El hierro No hem está presente especialmente en los cereales y vegetales, es la principal fuente de hierro en la dieta especialmente en los paises en desarrollo. Su absorción es muy variable y depende de diversos factores tales como: el tipo de dieta, la presencia o ausencia de alimentos inhibidores o facilitadores. Solo 10% o menos de este tipo de hierro contenido en los alimentos es absorbido a través del intestino. La absorción de hierro en general varía en función inversa a las reservas corporales y en función directa a la actividad eritropoyética.(15)
Las necesidades de hierro pueden determinarse en términos de la cantidad de hierro que se debe absorber para responer las pérdidas del organismo y la que se necesita para cubrir el aumento normal de la demanda de hierro del organismo durante el crecimiento y la gestación (15). El balance funcional se mantiene inalterable, debido a complejos procesos de regulación de la absorción intestinal del hierro, de un sistema de transporte interno y de un mecanismo específico de almacenamiento tisular.
La cantidad de hierro absorbido de la dieta depende fundamentalmente de los siguientes factores: de la cantidad de hierro de los alimentos, su coeficiente de absorción (biodisponibilidad), el tipo de hierro (hem o no hem) de origen animal o vegetal respectivamente, de la acción de los facilitadores e inhibidores de la dieta y de la cuantía de los depósitos corporales de hierro.
El contenido de la dieta y el aporte per cápita de hierro varía ampliamente. Para América del Sur se estima un consumo promedio de hierro de 11 a 12 mg/día, sin considerar el tipo de hierro.
Debido a las múltiples funciones que cumple el hierro en el organismo su deficiencia provoca además de la anemia una série de alteraciones, reduce en las personas la capacidad de trabajo físico, produce retardo psicomotor en los niños pequeños, reduce la capacidad de aprendizaje en los escolares, aumenta el riesgo de muerte durante el embarazo y el parto, da lugar al bajo peso en el recién nacido y disminuye las defensas del organismo ante las enfermedades infecciosas.(2)
La anemia ferropénica se produce por la reducción en la concentración de hemoglobina y el número y tamaño de las células rojas de la sangre debidas a: una deficiente ingesta de hierro en la dieta, una insuficiente absorción de hierro por el intestino o un incremento de las necesidades de hierro (crecimiento, menstruación, embarazo).(15)
Los efectos de la deficiencia de uno o más micronutrientes en la dieta se observan no solo en el campo de la salud, si no que afectan también la educación, la productividad y el desarrollo de un país.